domingo, 20 de febrero de 2011

10 CUADRAS BOGOTANAS


Tengo bastantes temores que en ocasiones dilatan aun mas los pasos hacia delante en el metafórico e incierto futuro sustentándome en el nostálgico e inerte pasado.
Un recorrido desde la capsula legislativa de la capital colombiana hasta un café famoso por su música protesta y vinos dos por uno hasta las seis de la tarde en el que llama mi atención una pancarta que dice lo siguiente: “Trujillo, desafío de la resistencia, por la vida, contra la impunidad”, me basta para darme cuenta y notificarme de que me metí sin querer y sin haberlo pedido en una maquina voraz que desenvuelve y se mueve en engranajes de edificios, automóviles, vendedores ambulantes, aerolíneas, parques, estatuas, mimos que hablan pidiendo monedas, cafés esquineros, avenidas averiadas, casinos y zombis caminantes que van dando pasos sin detenerse a observar el mundo loco en el que están y que a mi en particular por momentos impresiona.
Veo que mas que seres humanos llenos de un universo de anécdotas, funciones digestivas y demás elementos físicos somos productos con fecha de vencimiento y fácilmente intercambiables. La vida nos da una aventura absoluta cuando somos niños y bajo la bendición de la inconsciencia que brinda la inocencia creemos que el mundo es una despensa de la que tomamos puñados de felicidad sin estigmas ni reparos y que así será por siempre.
No me creo tan viejo como para echarme a la pena por un poco de peso en cada paso y decisión que doy, ni la he pasado tan mal como para volarme la cabeza con un rifle, pero si me causa temor como la vida que observo es una larga cantidad de momentos unidos con cinta adhesiva y que el final de los días solo deja recuerdos y la piel arrugada de tanto vivir, consumida por el desenfreno de la respiración, las angustias, los días de cielos grises, los parques temáticos y uno que otro despliegue fugaz de risas, camisetas mojadas, pieles tersas y helado de vainilla.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario