sábado, 26 de febrero de 2011

ALL IN


Dejando a la suerte algunos billetes pretendo solventar una periférica ración de tiempo que me sobra después de las conversaciones vanas, las embriagadas sutiles, los libros de relleno, las rondas traslativas, una o dos amistades insulsas y la desazón recurrente veo que los colores son cada vez más adversos. Los números de la ruleta mas opacos, los pozos mas pequeños y las manos mas bajas y sin letras.
Es un desfalco emotivo que desfallece mis energías y despilfarra mis fondos de manera abrupta y peligrosamente rápida. Una forma de autodestrucción económica después de infinitos esfuerzos por llenar mi cartera de papeles que sustenten sueños, proyectos, e ilusiones venideras a futuro.
Una dinámica funesta que me obliga a vivir con seres que se juegan la dignidad por unas monedas o por un manojo de fichas, en un espacio donde el letrado, el traqueto y el asalariado comparten mesa y esperan que el azar del destino descifre algo que provea un ligero bienestar.
Llegan las cartas a tu mano y predeciblemente como siempre llega el 2 y el 7…

No hay comentarios.:

Publicar un comentario