
Los números ayudan a dibujar en el espacio general una lógica literal y tangible dentro de un plano cartesiano de conceptos, malas palabras y situaciones incomodas, que permiten una cierta estabilidad entre tantas cosas que se escapan o dilatan en las realidades obtusas que a veces nos rodean. A mí los números siempre se me han dificultado y su perfecta lógica, siempre me hace palidecer por la razón justa, de mi poca paciencia y mi ligera tenacidad.
En el colegio recuerdo que las asignaturas que tenían que ver con este arraigo académico y conceptual no eran mis fuertes y para ser sincero las considere siempre una pérdida de tiempo ya que como comprobé más tarde, estas no conformaron bases irrefutables o inamovibles de mi existencia, ni tampoco a los que hacían ejercicios aritméticos, algebraicos y físicos perfectos y sobresalían en las mismas ganando medallas. Que tenga entendido, de mi promoción aun no ha habido el descubridor de una nueva fórmula estadística o alguien ha patentado aun alguna fórmula que revolucione y haga de este mundo otro esquema pictográfico. La matemática se me hace una ciencia loable y por ende respetable, pero a mi modo de ver las cosas, es demasiado hermética y estática. Demasiado rígida y exacta como una visión ganadora después del river en el póker. Algo demasiado estable para una estirpe tan fluctuante como la nuestra. Por ello debe ser que lo mío son las letras y la palabra. Por esa característica mutante que les permite evolucionar e involucionar a su antojo.
Las letras permiten ser conjugadas en miles de millones de algoritmos fonéticos y literarios y aun, cuando siguen una serie de patrones predeterminados y características previamente estipuladas (letras, palabras, frases, silabas, vocales, odas, poemas, etc), no se sujetan a ellas y permiten que el intelecto y la imaginación labren caminos nuevos, con rumbos y resultados solo hasta llegado el tan esperado y contundente final. Eso es lo que enmarca el campo literario y sus muchas formas de expresión artística, donde desde un articulo soso que habla de nimiedades como lo que será del próximo capítulo de una novela mexicana con nombres de protagonistas tan ridículos como los actores que los interpreta, hasta una carta de amor donde se va parte de lo que somos desenfundando todo lo que sentimos. Desde un memorando en el que se especifica una falta laboral y su respectiva sanción, hasta una obra que haga inquietar hasta el más parco y hermético corazón. Todo son letras, todo se mueve en movimiento rotacional. Desde la galaxia más lejana hasta el más pequeño girasol está en constante cambio y se mueve al son de lo que la realidad toque, por ello me agradan mas las letras que los números, por esa capacidad de transformación que genera en mi vida, la cual no podría valorar ni con todos los números infinitos que me da el universo.
Vamos los números!!
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