
A veces es bueno pensarlo, cuando uno se levanta una mañana y se encuentra con unas ganas enormes de devorarse el poco o mucho mundo que tenga alrededor. A veces es bueno sentirlo cuando amanece a tu lado alguien que trajo la lluvia y que solo está ahí para darte calor , sin pretender ser alguien o algo mas., solo está ahí para darte lo que tal vez hace mucho tiempo te auto prohibiste, por sus nefastos efectos secundarios. A veces es bueno disfrutarlo, cuando entre beso y beso, entre charla y charla te das cuenta de que lo que ha pasado por tu mente y tu corazón, tan solo ha sido un abrebocas de lo que tal vez la vida te ha guardado con recelo y que solo debes ampliar tus papilas gustativas para que la miel de los buenos acontecimientos te colme de ganas, de deseos y de buenas nuevas. A veces es bueno, no pensar tanto, no dejar de sentir por dos o tres tropiezos que mancillaron la deslumbrante obra improvisada que es tu vida, no pensar en lo que fue, si no pensar en lo que vendrá sin temor a que las equivocaciones y el absurdo complejo de perfección inunde nuestros días y solo dejen charcos de lagrimas en el piso de madera. A veces es mejor no hacer como el salmón, sino que es mejor dejarse llevar por la corriente de las eventualidades y de lo que tenga que venir, sin restricción alguna, sin pensar, sin el que dirán, sin objetar por las consecuencias. A veces es bueno dejarse convencer, sin poner resistencias o contrariar lo que pasa. A veces lo mejor, es simplemente dejarse llevar y permitir que la magia suceda…
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