
Creo que he vivido más de una o mil vidas a la vez. He pasado de los personajes siniestros, corta venas y sonámbulos, a los alegres, fanfarrones e igualmente amantes por ver las luces tornasoladas del alba y los sonidos de los silencios que hacen las calles llenas de gatos, ratas u otro espécimen, mientras los demás descansan en sus moradas con placidez o con el simple espasmo que permite cerrar los ojos y resetearse por unas horas. Creo que he volado por mas nubes que los hermanos Wright, Charles Lindbergh, Alberto Santos Dumont, Amelia Earhart, Tony Jannus, Charles Voisin, Dick Merrill, Alliott Verdon Roe o cualquier otro que en pajaros de acero ha pasado de cabeza por los cielos esquivos y ha dejado a un lado eso de que para hacer bien las cosas, hay que tener los pies en la tierra.
Creo que he soñado mas en un país y mundo mejor de lo que lo han hecho todos esos politiqueros (porque la palabra político para mi, y por el legado griego, es sagrada) corruptos que solo piensan en sus bolsillos cuando el hambre atesta en las calles y los elige en las urnas por un pan que les mitigue el hambre temporal, pero que los condena a la frugalidad de un futuro decadente y sombrío. Creo que he sonreído más que una presentadora de programa de farándula de guion paupérrimo, y que las alegrías de una vida medianamente acomodada, me han llenado de remembranzas, expectativas y fuerzas para poder levantarme cada día a pesar de la carga de seguir los senderos que tal vez llevaron otros y aun así tomar un café y mira a la ventana para asombrarme de un milagro que cito a diario, como lo es la vida.
Creo que he leído lo necesario (aunque no todo lo que quisiera), como para no limitar mis funciones vitales únicamente a lo que mi fisiología designe y si darme el placer de tomarme un buen tinto y en una noche de lluvia, mirar como las gotas bajan de los cielos y abordan los tejados, los transeúntes y el asfalto gris como los sueños y las vidas de la mayoría de los que lo pisan. Creo que he escuchado mas canciones de las que podría haberse llevado el i pod de Steve Jobes y desde ellas, he desglosado mas de una situación, en una sincronía coreográfica que entona en cada nota la banda sonora de lo que son los momentos puntuales de mi existencia, desde un “People Are Strange” de THE DOORS en los días de hamburguesa de domicilio, pensamientos fugacez, coca-cola fría y películas piratas, hasta un “Bohemian Rhapsody” de QUEEN en los viernes de reflexión cula en la mañana, espaguetis con salsa bolognesa de Itano's al medio día, whisky de la diezmada licorera de mi papá en la tarde y noches de locura controlada, calles con ríos de gente encorbatada o con la corbata en la cabeza y sonrisas postizas con luces de algún bar. Creo en muchas cosas, incluido por supuesto en Dios y sus miles de buenas vibraciones y bendiciones que ha puesto en mi camino. Creo, y eso me hace menos autómata dentro de las decisiones que se me imponen, en un mínimo común irrefutable para mí: creer.
Steve jobs, sin la "e".
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