
El ingenio humano siempre esta expresado y ubicado en un plano de atemporalidad, con el cual quiere expresar y preceder lo que con el paso de los días venideros llegara en una forma básica de lograr el control de todos los medios que lo rodean. Desde la tecnología, los cambios socio-culturales, las variaciones de la economía y como el tema que en este momento nos atañe, el arte. El arte en si es la manifestación de la sensibilidad que nos imprime las cosas y momentos que vivimos en nuestros días y desde la cual formamos e instauramos una serie de elementos lógico- razónales por medio de los cuales sentamos el precedente de nuestra percepción y visión del mundo.
En sí, es que el arte como fuerza motora y sensible de nuestra estirpe, es un reflejo de lo que fomentamos y queremos dar a conocer como fuerza de expresión autentica y representativa de nosotros. Por ende, me parece que aun cuando Hegel haya tomado como referentes teóricos la efervescencia cultural e inventora del siglo XIX como el ápice de las expresiones artísticas de orden visual, no contemplo el carácter ambivalente y fluctuante de la naturaleza humana y por consiguiente su ingenio metamórfico y evolucionista de la cual está facultada para generar nuevos conceptos en diferentes planos (incluyendo el artístico) e innovar en lo que respecta a función por ejemplo, de las simulaciones ópticas reales y las pictóricas.
Ahora, aun cuando la pintura fue el referente universal de la imagen como expresión artística plena y tangible, se debe hacer hincapié en que no es en si una expresión plena (carece de la capacidad plena de definir e interpretar a cabalidad los demás sentidos: poder oler, poder oír, etc) y completa de lo que como referente se necesita en un mundo como el que nos acobija en la actualidad desconociendo que gracias a la evolución de todos los medios audiovisuales (no contemplados a plenitud seguramente por Hegel), vemos que los medios informáticos y tecnológicos nos proveen de muchas y variadas herramientas que nos permiten explorar infinitos campos de acción artísticos, y que sin duda alguna afloran de manera no ostensible, las miles de ramificaciones de estas expresiones, desde la básica perspectiva que dio origen al movimiento y la concepción alterada gráficamente del espacio en la pintura, permitiendo que el arte no se difumine en el universo de las ideas, sino que por el contrario, se transforme en una variedad rica y en constante cambio.
Por ello resumo que como tal que el arte no expira aun cuando sus constantes variables presuman lo contrario, o infieran en una reducción productiva de los medios de ingenio. El arte es eso, una fuerza fluctuante y de indeterminadas variables que suponen millones de visiones y así mismo personas que con sus dotes lúdicas interpretan cada una de ellas. El arte es el viento, el oleo, la música, la película o cualquier manifestación de lo que cada uno de nosotros sintetizamos como nuestra visión subjetiva de la realidad, y aun cuando la mayoría de técnicas preestablecidas son las que sustentan la mayoría de manifestaciones artísticas de la actualidad, no quiere decir que esto coarte los medios de producción y limite la innovación de las mismas.
Por ello me adhiero a la cita que se hace de Marx: “puedes ser un artista abstracto por la mañana, un realista fotográfico por la tarde y un minimalista mínimo por la noche”. Se puede hacer lo que sea, desde una obra maestra hasta un monacho abstracto, desde que lo que hagamos sea basado en los sucesos que han antecedido en la historia y desde los cuales proyectamos en nuestro interior, formándolo partículas artísticas que deriven en una obra maestra, una obra maestra que sustente nuestros días, nuestros anhelos y fluyan por el rio imbatible de la creación.
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