
Desde que me tope con “Satanás”, la obra más resonada y porque no decir la más famosa del escritor Mario Mendoza, dispuse de un mundo íntimamente amplio y proyectado hacia cada rincón de mi ciudad. Cada rincón de esa Bogotá que nos agobia con trancones, raponeros de poca monta, políticos llenos de pecados y que a su vez nos da atardeceres llenos de roció de los cerros orientales, paisajes únicos en la siniestra e inquietante candelaria y luces vertiginosas en la carrera séptima. Desde ese punto emprendí una gran cruzada por cada una de sus obras, donde se relataba mi ciudad desde un punto de vista crítico, sensible y sin la vanidad artificial que nos dan las guías turísticas o las revistas de moda que con sus destinos rosa y sus cuerpos anoréxicos, nos muestran una belleza irreal, ajena y distante, de lo que realmente es.
Una travesía que me permitió respirar el smock de la ciudad que me vio nacer, sentir el sudor de los que sufren y pensar en los que de verdad la aman y la ven tal como es, con sus errores y sus virtudes, con sus fortalezas y su calle 26, con sus ángeles y sus mil demonios. Apocalipsis, el libro que en este momento atañe este escrito es el cierre de esa travesía (ojala no sea el definitivo), que su autor emprendió hace mucho y que ahora en una impresión pluridimensional y de diversos personajes en uno solo, muestra como desde el lente de una cámara se puede capturar un momento mágico, mas no congela lo que en si es la esencia de esta gran marejada que esta 2.600 metros más cerca de las estrellas y que convulsiona como un enfermo en pleno ataque de epilepsia, llenándonos de miles de sensaciones propias y ajenas dentro de un espacio físico que esta clavado en el corazón de la agónica cordillera de los andes.
Esta solo es una recopilación de algunos fragmentos, pequeñas ideas, frases que con gusto, nostalgia y amor subraye y que de una u otra manera me hizo recordar mis días de juegos en la calle con los amigos del barrio, las salidas nocturnas a hacer fogatas en cualquier conjunto residencial, los días de guitarra con mi amigo del alma y niñez Alejandro, las salidas en bicicleta a mirar humedales tenebrosos y los miles de sueños que tenia y tengo y que no se a donde van a parar o si algún día se puedan materializar en un entorno tan coaccionante como este y que impulsado por un capitalismo salvaje, insta a desfallecer. Un libro que invito a leer sin ninguna duda y que de manera magistral mueve nuestras entrañas a medida que el puño del maestro Mario Mendoza impulsa la pluma (o el teclado). Una invitación formal a que lean no solo este libro, sino toda la obra de un autor que entre paisajes dantescos, callejones lúgubres, ambientes insanos y amistades blindadas ante cualquier eventualidad, vean como desde las letras se ama a una ciudad tan salvaje y bella, como mi amada Bogotá. Una ciudad que continuamente ve nacer y ve morir a los que la habitamos. Acá están esas frases, tal vez sean muchas, porque en contexto es un libro que si por mí fuera se subrayaría en su totalidad y que denota la clara identificación que siento con él:
- “Me parecía curioso que la gente no se detuviera ante ciertas imágenes, que no se diera cuenta de que vivía en medio de la fugacidad de una rutina castrante que le impedía sorprenderse del hecho mismo de estar viva.”
- “Deseo detener el tiempo, de no permitir que el olvido se llevara consigo esas breves imágenes que, por una u otra razón, me llamaban la atención.”
- “Me gustaba detener la vida, luchar contra el implacable paso del tiempo, impedir que la muerte se siguiera aproximando de una manera tan inexorable.”
- “Un pintor francés que abandono a su mujer y a sus hijos para ponerse a pintar cuando ya era un hombre adulto. Al final estaba hastiado de todo, de una sociedad hipócrita de doble moral, cobarde, violenta, injusta, que no quiere que nada cambie.”
- “Recuerdo que ese dibujo para mi estuvo años colgado en mi habitación. Para mi, era un símbolo de resistencia y de búsqueda al mismo tiempo: se trataba de no dejarse devorar por una imbecilidad general, de resistir a la invasión de nuestra mente, de no dejarse vencer y, por otro lado, de lanzarse en busca de nuevos mundos, de nuevos derroteros intelectuales que nos transmitieran un aire fresco y no contaminado.”
- “Detrás de la cordura había algo de sumisión, una cierta mansedumbre que nos impedía, rebelarnos en contra de una sociedad insulsa y peligrosa.”
- “Acaso no fue un poeta desde siempre un ser visitado por el misterio, un médium, un vidente, un hombre conectado con realidades que eran incomprensibles para los demás?.”
- “Cuando hablaba de Jesús y de la apasionada vida que había llevado, Bernardo asentía y aseguraba como si hubiera entendido la lección sin errores de ninguna clase: Eso significa que debemos seguir su ejemplo: alejarnos de los ricos, desconfiar de los sacerdotes, elegir a nuestros amigos entre la gente más humilde, solo permitir la cercanía de mujeres que sean prostitutas y morir entre ladrones, no lo olvidare.”
- “La verdad directa es muchas veces más hiriente y demoledora.”
- “Como si al ver a una mujer hermosa con un poco mas de detalle, uno descubriera de manera fugaz un lunar peludo o una verruga maligna. Basta ahondar en cualquier objeto o persona para tropezarse con un ángulo de horror y disgusto. Nada ni nadie soportan un examen a fondo. La modelo más hermosa esconde tras de su larga cabellera y de sus ojos dulces noches enteras metiendo cocaína, orgias interminables con los dueños de poderosas firmas publicitarias, depresiones crónicas y extensos periodos de anorexia o de bulimia.”
- “Sabes que un día todo esto desaparecerá, los carros, la gente que camina por la calle, su ropa, sus objetos personales, sus pasiones y alegrías, y no soportas la idea de esa desaparición. Crees que únicamente tu cámara puede salvarnos del olvido. Es una misión muy bella marcos, pero de todos modos no podrás detener la muerte de todos nosotros, la de los vecinos, la de tus amigos, la mía, la tuya, y también tu cámara un día fallara y quedara convertida en viejas piezas inservibles, en nada. Papa nos está esperando en algún lugar y tu cámara no podrá impedir ese reencuentro.”
- “Tenemos que echar mano de toda nuestra capacidad de elaboración para convertir el sufrimiento en una fuerza positiva, en un aprendizaje, en un camino de iniciación, en literatura o en fotografía. Un artista es hijo de sus dolores más profundos.”
- “nos preguntábamos con Marcelo cuando aparecería un escritor capaza de oír los aullidos bogotanos, alguien que no temiera convertirse en médium y plasmara esas palabras en angustiantes que provenían de gargantas atravesadas por la desilusión, la soledad y la muerte.”
- “El artista como lo entendemos nosotros, es un individuo marginal, un ser que no se puede adatar a las reglas hipócritas y tendenciosas de una sociedad que solo promueve la injusticia. De alguna manera el artista siempre está fuera de lugar.”
- “Quien diría a estos hombres, héroes fugaces, los está esperando la fatiga de la vejez, la enfermedad y la muerte. Pero hoy nada de eso importa, ellos están entregados al instante, al puro presente, y el futuro es una metáfora perdida entre las redes del tiempo.”
- “Benditos sean los desmemoriados, pensé, que permanecen casi siempre en un presente continuo y para los cuales el pasado no es más que una nebulosa amorfa, cuyos vapores nunca los alcanzan.”
- “Me di cuenta que todo el mundo iba de un sitio fijo a otro sitio fijo: de la casa a la oficina, del naco a la dentistería, de la universidad al supermercado. Trayectos fijos, vectores cerrados, la ciudad era una gigantesca cuadricula donde unos mamíferos se desplazaban siempre con los objetivos predeterminados en la cabeza. Pero yo era la excepción, el caminante de los vectores abiertos, el viajero sin puerto, el aventurero de los puntos de fuga, el que no iba a ninguna parte.”
- “Tantas las cosas que no se dicen en una carta, tanto el silencio que nos guardábamos en esa zona del alma que está acostumbrada a lo imprescindible y tanta memoria que a veces nos pesa como si lleváramos un cargamento de plomo en los bolsillos. Continuamente debo recordarme que esto no es más que una breve estancia en la incertidumbre y que mi verdadero lugar está entre las paginas, que soy un hombre destinado a ese fantástico universo que es la biblioteca.”
- Esa noche llegue a mi apartamento y sentí que crecer es un proceso doloroso, que salir al mundo era enfrentar un cumulo de bestias hambrientas y que por momentos me habría gustado quedarme enano, junto a mis amigos de barrio, entre balones de futbol y triciclos, pero no, habíamos crecido, el mundo nos había atacado y no nos había quedado otra salida que defendernos. Y al hacerlo, nos habíamos convertido también en agresores, en animales sangrientos. No era una linda historia.”
- “Ciudad gótica estaba invadida de malhechores y que Batman no aparecía por ninguna parte. Seguramente lo tenían recluido en algún sanatorio, con electrochoques, delirando, irreconocible, y luego lo soltarían en cualquier callejón oscuro para que vagabundeara por la ciudad como un indigente, amnésico, catatónico, derrotado. No había nada que hacer: estábamos en manos del Guasón y sus compinches.”
- “Estoy viendo a través de la nostalgia, con los ojos de la memoria.”
- “… valió la pena todo esto, no hay la menor duda, porque en el fondo ser felices era lo de menos…”
Yo me lei todo el libro, que buenas historias.
ResponderBorrarLa obra de Mario Mendoza se caracteriza por aquel reflejo quizá exagerado pero para nada incorrecto de una ciudad tan grande como puede ser Bogotá, pero que al final no sabemos si amarla o resistirnos ante esta que destruye y debora, pero que al mismo tiempo es la cuna de una cultura tan inmensa como la nuestra, con todo el mal y todo el bien que sólo un colombiano, ya sea muy pobre y humilde o muy político y estafador, pueda ser.
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