
Al haber sido criado y vivir entre un matriarcado donde las mujeres son las que mandan y proveen hombro a hombro y a la par de los hombres, nació en mi la perspectiva amplia de los deseos, sueños, gestos y misterios de más de una de las mujeres que acunaron mi infancia y me educaron en mis primeros años. Un matriarcado encabezado por mi hermosa abuelita Inés, administrado por mi bella madre, vigilado por mis leales hermanas, vigilado por mis buenas tías y recreado por mis muchas y pecaminosas primas. Un matriarcado donde los hombres no hacemos casi nada (en relación a temas de oficios caseros), donde los caprichos siempre asoman a la cama materializados en rica comida y donde los mimos nunca faltan, ni faltaran.
En este sentido y dando un contexto muchísimo más amplio están los personajes de esta impecable, entretenida y detallada novela de la mexicana Ángeles Mastretta. Una novela en la que se detallan y narran breves y sustanciosas historias de mujeres que como las que me criaron, se rebelaron a la obediencia insana que promulgaba el machismo a principios del siglo XX, y que con el mismo pretendía que solo fueran depositarias de los designios injustificados (y en su mayoría abruptos), de sus maridos que, escudándose en una refractaria manera de pensar cultivada por la iglesia, el moralismo torpe e hipócrita y los convencionalismos propios de la época y del país al que atañe en espacio y tiempo la novela: México.
Una novela que me permitió identificar no solo a las mujeres que me han visto desde niño, sino también las que me han visto llorar, reír, amar, pensar y destilar odio de despecho en mi vida madura. Una novela que enmarca la vida de las tías Leonor, Helena, Charo, Cristina, Fernanda, Carmen, Chila (la que a mi modo de ver es como era mi abuelita cuando estaba viva y se hacía valer por los demás y sus derechos), Rosa, Paulina, Verónica, Eugenia, Natalia, JoséLimón, Magdalena, Cecilia, Mary, Rebecca, Laura, Pilar, Marta, Celia, Mónica, Teresa, Mariana, Inés, Ofelia, las gemelas Marcela y Jacinta y sus diez hijos, Elvira, Daniela, Amalia, Amanda, José Rivadeneira y la tía concepción que a sus ochenta y cinco años empezaba a gozarse la vida.
Una novela que leí hoy 13 de febrero de 2012 en un café de viejitos conspiradores, chismosos y desvariados (como todos los viejitos), en una sola sentada. No por tener pocas páginas (223 del ejemplar de la editorial Seix Barral Biblioteca Breve), sino por la seducción de sus historias. Por su sentido literal de la practica en la narración y lo entretenido y humano de sus historias.Acá unas pocas cerezas de este gran postre literario que humildemente dispongo para que se deleiten de a pocos y porque no, se antojen de buscarlo en la biblioteca más cercana, o en un estante del mercado de las pulgas de Bogotá como yo lo encontré por casualidad (como todos los tesoros) en una tarde de domingo llena de ciclovia, tinto campesino y papitas de Mc Donalds:
- “A los diecisiete años se casó con la cabeza, y con un hombre que era justo lo que una cabeza elige para cursar la vida. Alberto Palacios, notario riguroso y rico, le llevaba quince años, treinta centímetros y una provisional dosis de experiencia.”
- “A los dieciocho años los amores de un día antes son ya viejos. Y a ella le habían pasado tantas cosas en esa noche, que de golpe sintió en sus amores un agujero imposible de remendar.”
- “No llevaba más equipajes que el futuro y la temprana certidumbre de que el más cabal de los hombres tieneun tornillo flojo.”
- “No era bonita la tía Cristina Martínez, pero algo tenía en sus piernas flacas y en su voz atropellada que la hacían interesante. Por desgracia, los hombres de puebla no andan mujeres interesantes para casarse con ella.”
- “La amistad entre hombres y mujeres es un bien imperdonable.”
- “No tenía miedo de nada, lo que le estaba pasando era ya su penitencia y su otro mundo. Estaba segura de que al morirse no tendría fuerzas para ningún tipo de vida, menos la eterna.”
- “Un buen día, el señor entro en la curva del desapego, y paso como vértigo de la adicción al desencanto, de la necesidad al abandono, de conocerla con la palma de su mano, a olvidarla como la palma de su mano. Entonces aquel desorden perdió su lógica, y la vida de la pobre tía Fernanda cayo en el espantoso caos de los días sin huella.”
- “Tenía tantos líos en el corazón que para ventilarlo dejaba las puertas abiertas y todo el mundo podía meterse a pedirle favores y cariño sin tocar siquiera.”
- “Los finales son indignos del arte. Las obras de arte son siempre inconclusas. Quienes las hacen, no están seguros nunca de que las han terminado. Sucede lo mismo con las mejores cosas de la vida.”
- “Una cosa es hacer sonar un instrumento y otra muy distinta hacer música. La música tiene que tener magia y la magia depende de algunos trucos, pero más que nada de los buenos impulsos.”
- “Desde jóvenes se tenían vistos, pero ni ellos mismos supieron bien a bien donde se les había perdido la primera certidumbre de que estaban hechos para juntarse.”
- “la tía Mercedes tenia siempre miedo de que cada encuentro fuera el ultimo. Por eso le gustaba conversar, para robarse al otro, para que no se le escapara del todo cuandovolvia a casa con el cuerpo apaciguado, para poder, en el impredecible tiempo que los desuniera, reconstruirlo todo, no solo su aventura, sino todas las mutuas aventuras desde siempre.”
- “Sabía que no era la protagonista de esa historia y se limitaba a ser una presencia llena de consejos acertados y aúnmás acertados silencios.”
- “dejo que el tiempo pasara sobre sus recuerdos, enmoheciéndolos igual que el agua estancada de una fuente.”
- “Desde antes de que él se lo pidiera ella había comprometido su cuerpo lleno de luciérnagas con el hombre que se las había puesto en revuelo.”
- “Era de esas mujeres bonita que no necesitan nada para serlo más que levantarse en las mañanas y acostarse en las noches.”
- “Las malas pasiones se quitan con agua fría, con un cordón apretado a las piernas durante la misa de madrugada y en el mejor de los casos – reía la vieja con sus dos dientes- con una sopa de pescado y un vaso de ostiones frescos antes del desayuno: Queda una asqueada de todo.”
- “Siempre que puedo mellevo un poco de los seres a los que seguiré queriendo después de muerta, y lo mezclo con los anteriores. Ella me regalo la caja de marquetería donde los guardo a todos. Cuando yo me muera, me pondrán ahí adentro y me confundiré con ellos. Después que nos entierren o nos echen a volar, pero juntos.”
- “A la gente le cuesta trabajo soportar la felicidad ajena.”
- “Yo no lo extraño ni con aquí ni con acá – dijo la tía Celia señalándose primero el corazón de arriba y después el de abajo-. Cuando me entere de donde está enterrado voy a ir a verlo solo para darle el gusto de no llorar una lágrima. Tengo la paz, ya no quiero la magia.”
- “Hubiera querido ser un globo de esos que los niños dejan ir al cielo, para después llorarlos como si hubieran puesto algún cuidado en no perderlos.”
- “Hubiera querido tocar el piano como Chopin y que alguien como Chopin la tocara como si fuera un piano.”
- “Cada luna es distinta. Cada luna tiene su propia historia. Dichosos quienes pueden olvidar su mejor luna.”
- “A veces le dolían el aire y la tierra que pisaba, el sol del amanecer, la cuenca de los ojos. Le dolían como un vértigo el recuerdo, y como la peor amenaza, el futuro.”
- “Las dos encontraron la misma noche a los encendidos corazones que les tomarían la vida y el vientre para llenárselos con sus apellidos, sus obsesiones, sus hijos.”
- “Quiero estar en la película de mi muerte haciendo algo más que morirme a espaldas de todo el mundo.”
- “La gente feliz es ciega y sorda.”
- “La tía Daniela se enamoró como se enamoran las mujeres inteligentes: como una idiota.”
- “Al poco rato de estar juntos el cuarto de sus amores sonaba como la sinfonía pastoral y olía a perfume como si lo hubiera inventado Coco Chanel.”
yo vivi algo muyy similar una a miga al saberme derrotada por el mal de amores me presto esta novela llore aca palabra que leia era como si estuvieran describiendo mi vida, me encanto.
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