miércoles, 9 de enero de 2013

MI ENVIDIA HACIA HUGO CHAVEZ






La ventaja de los días llenos de resignación es que son fácilmente llevaderos. Es fácil llenarlos de nimiedades y encuentros inesperados. Cualquier eventualidad previsible o pasajera, es vista con cierto agrado, con tal de variar el horizonte inerte de las carentes aristas de las cuales se condensan los momentos motores de este “colage” biológico llamado vida. Son esos días  en los que llenamos el vacío que se lleva en las entrañas con comentarios tibios, tragos caros, fines de semana en sitios de moda y funestas dosis de control estructural hacia lo que nos rodea. Nos movemos gracias al piloto automático que se cierne sobre nuestras existencias, y que, como dictador fascista, nos va trazando una ruta predeterminada llena de rutinas circulares, que nos diluyen entre tramos de transporte publico, ocho horas de labores y una irrisoria paga por un tiempo que jamás volverá, sobre el bien mas preciado e importante: la vida.






Hoy lamentablemente no es un día de esos. Hoy es un día donde veo horrorizado, que somos parte de un holocausto, que poco a poco se condensa en las almas de los seres del común y que desembocan con dobles intenciones, guerras asesinas por petróleo, hambrunas que diezman millares, colapsos financieros y globalización. Un holocausto voraz que se vive a diario y que se oculta detrás de noticias sobre un disco mas de Justin Beiber, un matrimonio en cualquier pueblo marginal u otra ida a rehabilitación de Lindsay Lohan. Un holocausto que se oculta detrás de las noticias de farándula, los goles del fin de semana, el voyerismo y toda esa atmosfera fecal que se desarrolla en los medios de comunicación, para que como a pollos de engorde se alimente a la masa para su posterior sacrificio.







Hoy es un día en el que me parece que somos parte de una gran estafa, donde con sueños hechos a escala masiva, nos incubaron el virus del falso éxito, donde se confunde felicidad con acumulación. Donde se confunde el amor con sexo libertino e irresponsable y donde la percepción de seguridad se dilata en miedos demenciales, donde se fabrican odios sin sentido y enemistades entre pueblos hermanos vomitivas. Un mundo donde los gobiernos y las religiones ejecutan un efecto mediático y coaccionante, donde el terrorismo mental y moral es la regla a seguir. Imperios que se ufanan y dictan dogmas desde palacios, mientras la brecha social en el mundo se ensancha y niños famélicos se mueren de hambre en el África. Imperios fundamentados por y para descerebrados, que, como en la edad media, piensan que con monedas de baja denominación en las limosnas, se van a ganar una suite presidencial en el cielo.





Hoy es un día donde envidio a  Hugo Chávez y a todos los que en su convalecencia y agonía, se acercan mas a la puerta de emergencia que les dará salida de este infierno que como la metáfora del diputado y político chocoano Rodrigo Mesa  algún día dijo: le aplica perfume a su estiércol para disimular su propia inmundicia.

1 comentario:

  1. Wow que buen escrito, me gusto mucho, espero que sigas escribiendo de esta manera tan particular e ironica de la realidad social.

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