miércoles, 23 de enero de 2013

LO QUE TAL VEZ QUIERO






















(Música del grupo Lou Reed y su canción Perfect Day)



Quiero que seas esa lluvia ligera que mitiga el calor en los días exasperantes de sol en el verano. Quiero que te muevas con la ligereza de las hojas que caen en otoño y crean alfombras naturales llenas de nostalgias, recuerdos y remembranzas de un pasado que hasta ayer fue un presente. Quiero que seas esa brisa que refresca las tardes de junio y quiero también que sonrías cuando yo no lo pueda hacer con facilidad. Nunca me permitas,  ni te permitas fingir por favor. Solo quiero que seas tú y no pretendo que intentes ser perfecta ni para mí ni para nadie. Me gustan esas faltas y errores sutiles que te hacen magnifica y que cubren tu inquietante humanidad. Me gustan esas falencias  porque no quiero un ser alado a mi  lado (tengo Ornitofobia, fobia a las aves).  Siempre me han  gustado  las  personalidades obreras, que no dudan en ensuciarse para aprender. Que no les importa ser guerreros esporádicos, con tal de indexar en su memoria esas heridas de guerra que más adelante se transformaran en anécdotas. Inclinarme por otro tipo seria traicionar lo que soy, por eso siempre me he sentado en la última fila del salón, me han expulsado, regañado y señalado. Y así, alejado del rebaño, soy más que feliz.






Quiero que tu mente vuele y me haga levitar sobre el suelo hasta que toque una o dos nubes y baje con una sonrisa en el rostro. Quiero que el mundo pase inadvertido si tu estas, que cada cosa que los demás consideren importante sea superfluo en comparación con tu risa y tu mirada. Quiero que desde tu humanidad me lleves a  otro contexto y otra visión a muchos lugares y sensaciones que no conozca ni imagine. Quiero que me ofertes solo lo que puedas dar. Sea poco o sea mucho. Quiero que te deleites de mis falencias y no dudes  sospechar de mis aparentes talentos (desilusionar a veces es uno de ellos). Quiero que me saques de este marasmo rutinario sin itinerario que exprime y a veces me deja seco. Quiero que desahucies mis inapetencias y le des vida a la voracidad de las vivencias y las buenas experiencias. De esas que se viven en viajes sin maleta y café en una librería. Quiero que existas, no pido más…

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