
(Té en leche con minichips y música del grupo colombiano LA DERECHA y su canción "el puñal")
Muchas veces la literatura nos transporta a lugares que no conocemos. A parajes inhóspitos y desconocidos que desde la imaginación se materializan, brindándonos la posibilidad de sentir el calor de los infiernos y el frio glaciar de los Alpes. SÓLO LOS TONTOS CREEN EN EL AMOR de la escritora española Marta del Riego Anta me llego por el azar de las cotidianidades que en la feria del libro de Bogotá del presente año encontré y que me llevo no solo a saborear ciertos destinos que espero conocer, sino que me llevo con la trama a interiorizar en esos parajes que están dentro de mí y que hace mucho no recorría. Parajes que se van bifurcando con los días, las horas y los recuerdos. Por ello la invitación a que lo lean (pueden buscar el link en la red para que lo lean en pdf desde su tableta, computador personal o en el iPad) y acá algunas de las muchas frases que del mismo subraye:
- “La monotonía se cernía sobre mí como una nube toxica. Y mi estado de ánimo no era ni siquiera negro, sino mas bien gris, descolorido y apático. Solo me salvaban de esa especie de letargo invernal las llamadas de Eu y las visitas de Guille, que vivía en Madrid y traía consigo un polvo sucio y urbano con sabor a calles llenas de gente, a escaparates, a librerías, a neones, a agitación, a vida. Precisamente a la vida que a mí me gustaba.”
- “Mi vida ha dado un vuelco, a veces parece que avanza tan rápido que me va a dejar atrás. Que no voy a estar a la altura. Que no voy a ser lo suficientemente brillante, lo suficientemente encantadora, lo suficientemente atractiva.”
- “Hay dos clases de personas, las que están ahí por estar y las que están para succionar todo lo que hay alrededor. Y dentro de esas categorías hay subcategorias, como las que succionan para ellas y las que lo hacen desinteresadamente. Y otras que no te voy a explicar ahora.”
- “¿Qué implicaba el verbo DURAR ¿un año o medio, tres meses o una semana? El tiempo que duraba una relación se estiraba o se encogía en función de su intensidad. Una semana con ese equivaldría a un año con aquel. Podría hacer ecuaciones y formulas matemáticas, inventarme una teoría en que la variable X siempre igual al cociente entre intensidad y tiempo. Y esa variable X era el amor. Es decir el resultado final implicaba que el amor siempre se acababa. Tenía un principio, un desarrollo y un final.”
- “ilusionarme, que palabra más fea, la borre de mi mente. La sustituí por otra: soledad. Ese era mi estado y así quería seguir, al menos por un tiempo.”
- “Creo que me encuentro esperando a alguien. Creer y encontrar son dos verbos retóricos. Esperar tiene más consistencia. Alguien es la razón de que este aquí.”
- “Quería esperarlo como se espera a un novio o a un amante, con el estomago encogido y el corazón como una locomotora sin rumbo ni estación. Quería saborear esa sensación, sentirme indefensa y esperanzada.”
- “Que difícil ser fiel, pero más difícil aun que creyeran que lo habías sido.”
- “Al final todas las mujeres son la misma desilusión.”
- “Me muevo por la casa, por la ciudad, por el aire; tu ausencia me guarda, me consuela y me desconsuela.”
- “Se susurraban mutuamente, con voces que se entrelazaban, que su amor era ESE, ese que uno debe vivir en la vida, a la altura de la vida que fuera, a los cuarenta de él, a los treinta y tres de ella. Pero el experimento estaba aun en curso y se desconocía el resultado final.”
- “Probablemente haya una soledad mayor que la de no tenerte. Pero probablemente no la haya.”
- “Sentí como si tuviera una lavadora dentro. No había una sola parte de mi que no se hubiera removido y volteado, y ahora las piezas no encajaban, no encontraban de nuevo su lugar.”
- “Los padres debían acostumbrarse a enviar a sus lindos hijos a abrirse camino al ancho mundo y a recibirlos de vuelta llenos de moretones, con el alma maltrecha y el espíritu desmoronado. Exactamente como se me debía ver a mí. además de ojerosa y maloliente.”
- “Tú nunca haces lo más sensato. Por eso estas donde estas: muy lejos de la inocencia y de la línea recta. Con una ristra de ex novios y una relación que te ha dejado exhausta.”
- “amar. Que verbo tan extraño y tan lleno de agujeros de tanto usarlo; un verbo harapiento. Solo es posible amar con remiendos. Con zurcidos. Con parches.”
Lo leí y quedé enamorada !!
ResponderBorrarReviví mi viaje a Buenos Aires!
Que buena nota :)