lunes, 9 de abril de 2012

♪ ♫ ♩ ♬ LLUVIA CON NIEVE ♪ ♫ ♩ ♬



En una cantidad innecesaria se van disolviendo los actos reprochables que se van acumulando a medida de que se viven los días, las horas y los instantes cargados de sus puntos inconexos de mujeres soñadas y paraísos superfluos sobre una pista de baile poco proporcional. Entre botellas de pisco y cerveza se exhiben las vidas, las facultades, los aromas, los diálogos y los mil discursos previamente memorizados dentro de una atmosfera liviana que prevé los malos ratos, los nuevos amores, las resacas morales, las mil culturas juntas y las pruebas de embarazo de los días siguientes.




Las voces se difuminan entre bellezas palpables, senos prominentes, españolas hermosas, argentinas de ensueño, peruanas no tan agraciadas y presupuestos indefinidos, que, a la luz del ritmo van perdiendo coherencia como una apostadora enferma o un drogadicto decadente. La gente se aglomera al contoneo de unas caderas en torno a la música afroantillana y los cuerpos se mueven al compas de los lamentos guajiros, la salsa del pacifico, algo de cumbias argentinas y el vaivén de las neuronas dejando atrás las telas y sobreponiendo el imperio de la piel auspiciado por el calor y la brisa que llega del mar.




Un viernes mas en una playa peruana, en una ciudad costera soñada, que hasta los piratas soñaron conquistar y que las tierras incas asépticas de esta maravilla clavada en el pacifico sudamericano rechazaron. Esas que ahora entre abrazos y lenguajes de mil nacionalidades al tiempo contemplo desde la barra de un bar con una buena y pasajera compañía. Esas que me permito desde mis límites y proyecciones de pensamiento descifrar en una tarde fría de abril en mi natal Bogotá, que se llena de nostalgia cada vez que intento oír de nuevo el mar y el susurro de aquella voz que me impugnaba verdades y hospedo diez días con besos, abrazos y vida.





En Buenos Aires, pronto, muy pronto nos veremos!!!

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