miércoles, 14 de septiembre de 2011

Y DESPUÉS DE LA U QUE?


Uno maneja ciertas condiciones sociales, económicas, étnicas, geoestacionarias (si hubiésemos nacido en Somalia seria ostensiblemente diferente nuestro presente), religiosa y en fin de variantes direcciones que se van forjando desde que nacemos con el llanto que anuncia que hemos llegado a este mundo ahogados y molestos, porque de salir del vientre tibio, ameno, propio y sano de nuestras madres, nos vemos abocados a darle la cara a un mundo que no pedimos que trae consigo una fría temperatura acompañada de guerras, hambrunas, malas amistades, egoísmos, poder de adquisición y demás malas referencias que sustentan nuestro llanto pero como todo en este nuevo mundo son callados por una incubadora o la palmada de un medico inhumano (como los de este país de reformas a la salud nefastas y EPS rapaces).

Después, y como consecuencia de la lógica que se va formando, uno empieza un proceso educativo en el cual se encuentra en un jardín (sitio donde lo llevan a uno los papas para que puedan hacer plata y uno planas), luego en un colegio (un sitio donde se maneja la misma dinámica), en el cual uno solo aprende lo que todo el mundo termina sabiendo y repite, repite y repite hasta que de una u otra forma toda esta costra literal se va acomodando a los designios de un profesor fracasado (todos los profesores de la secundaria en Colombia son fracasados y asesinos en serie en potencia), que mas adelante dan unas notas aun mas amorfas y sin sentido que sus clases mal logradas y poco evolucionarías de lo que (por lo menos para mi), es enseñar sana y completamente sobre la vocación de un ser humano.

Luego y después de la excursión, muchos after icfes y demás cosas que se hacen para conocer a las de los otros colegios, barrios, conjuntos, etcétera, uno va amoldando los sueños con los ingresos per cápita de los padres y así enfoca y elige una carrera profesional que hará de uno (en teoría), un mejor ser humano, una persona de bien y productiva en una sociedad que solo destruye y por ende ganara el reconocimiento de los demás. Bla, bla, bla, bla ,bla (creo que me hago entender)…

Llegara el que el papá es el putas y entonces dice que hará no se qué cosa en artes en Francia porque es que acá no hay cultura y la poca cultura que ahí se desarrolla para hacer bailes obscenos, ferias cada fin de año y danzas africanas (algo que no es tan distorsionado de la realidad). También los que no van a estudiar porque el papá es un borracho y la mama una joyita de útero goloso. Finalmente queda uno. La clase media que no va para allá ni para acá. El que ni por el putas va al ejército, pero que ni por el mismo putas va a Cambridge a estudiar ingles o algo de artes plásticas.

De hay uno llega a una universidad promedio, elabora un esquema de santidad que el primer viernes se ve colapsado por una tanda de cervezas, nuevos amigos (los peores), nuevas chicas, dinero extra proporcionado por los papas que incautos dan plata extra para copias que nunca se sacan, trabajos que nunca se hacen y seminarios a los que nunca se asiste. Todo esto pasa rapidísimo y cuando uno menos lo espera, ya han pasado cinco años. Cinco años de madrugadas, corridas por la universidad, novias, desamores, amores, cuentos, goces y demás interacciones personales en las que interactúan palabras, fluidos corporales, cervezas y una que otra botella de whisky. Todo esto pasa así, volando. De un momento a otro estamos a puertas de un titulo y con la vida supuestamente ya fundamentada por nuestros padres, pero la verdad es que estamos más perdidos que nunca, y más si nuestros padres han sido buenos, exitosos y juiciosos como en mi caso.

Salir del cascaron implica solventar dudas y cien mil vacios que se presentan adornados de interrogantes y puntos suspensivos. Enfrentarse al mundo es una cuestión y adición de elementos que se mueven dentro de un marco desigual que anuncia una variedad de experiencias, miedos nuevos y la constante de los periodos de ansiedad. Se abren los muros y la mente empieza a divagar sobre montañas y cambia su paso para darle campo a la necesidad, en una búsqueda continua, que, insaciable, busca mayores instantes de deleite para satisfacerse.

Salir del cascaron implica estar en el limbo como Kaleth Morales y quedar tan desconcertado como me imagino quedaron nuestros papas cuando les toco agarrar el mundo a dos manos y luchar como nos va a tocar a nosotros. Solo que a mi modo de ver las cosas, la época que ellos vivieron fue mucho más fácil (antes la gente aun siendo albañiles compraban casa), ya que la inclusión profesional no esta exenta del enorme tráfico de influencias que nos daña el entorno actual.

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