martes, 20 de septiembre de 2011

A VECES...


A mí eso me ha sacado chispas, lagrimas, caras largas, cortas, de limón y muchas cosas que no sabía que habitaban en mí , pero que irremediablemente forman parte de lo que soy, de lo que espero ser y por lo cual algún día, mientras divague por los pensamientos de alguien, sere recordado. He rasgado las paredes, besado las sabanas y adorado u odiado cada instante que he vivido bajo ese telón que se forma cuando uno está enamorado.

A veces tengo la manía insana de recordar los momentos en los que la lógica se puso al costado y los días se nublaron de una tenue bruma rosada, verde, gris, azul, roja o de cualquier color que represente el amor y esa simplicidad llena de instantes complejos que nos permite poner nuestra humanidad en los terrenos de la felicidad o de la desdicha. Todo dependiendo del momento que se esté viviendo mientras el corazón late con fuerza y nos recuerda que si existimos es porque sentimos, de lo contrario somos entes que viven solo por funciones motoras que en algún momento pararan.

A veces me dan ganas de estar enamorado y sentir esa libertad propia de cerrar los ojos y lanzarse a lo que el destino y las circunstancias determinen sin importar los preceptos, las circunstancias que anteceden o los propios prejuicios por cicatrización. A veces la espontaneidad del pecho me impulsa a lo que quiero, a lo que me debo a mi mismo y a lo que jamás y por ningún motivo nos debemos negar. A veces pienso que soy un pez…

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