
A mayor cantidad de personas, mayor ausentismo personal, te tropiezas, conoces, empujas y bailas con personas en entornos saturados de luces, humo, licor y malas conversaciones (bostezo) ,te dilatas en un ecosistema alterado, ambiguo y lleno de lociones raras, costosas en algunos casos y baratas casi siempre.
Pasas por miles de vidas casi igual o más vacías que la tuya para terminar con un “gracias”, no por haber recibido algo agradable sino por haber compartido un tiempo sexual que no llego a nada…
Las palabras se desasen en ritmos y estrofas preanunciadas y predeterminadas por nuestro aparato auditivo y el ritmo de la música no puede gozar de la improvisación que anhelaría, el anhelo de siempre, el sueño de todo acorde.
Es un viernes cualquiera, un viernes como mucho mas, pre cocido, empacado y listo para consumir lo mas pronto posible.
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