lunes, 6 de diciembre de 2010

REINCIDENCIA


Una acción es la expresión de la voluntad derivada del libre albedrio que dios otorga, una acción es lo que se espera que realicemos por acto retributivo a un estimulo, una acción de cualquier índole, tamaño, tiempo, modo y lugar. A veces esperamos que las cosas se materialicen de manera física, lógica, razonal, que toda acción tenga su respectiva e inmediata reacción, continuamente calculamos una dinámica que no siempre se da en la realidad, se dan omisiones capciosas que generan vacio y desazón.
Hoy me levante con un enjambre de abejas en la barriga y una bomba de tiempo en el corazón, hoy me siento con un nudo en la garganta que me impide hablar, hoy tengo la caja torácica comprimida por el peso de mil elefantes encima, hoy mis cuerdas vocales vocales no responden por que si lo llegasen a hacer me dirían: “te lo advertimos”…
Reincidir en actos negativos es un error en ocasiones fatal, pero enmendable, reincidir en personas puede ser algo recurrente, cíclico y viable, reincidir en lugares puede ser amplio para la memoria y motor de la nostalgia. Pero reincidir en los sentimientos es un arma de doble filo, es un sutil toxico que se enmaraña en los recuerdos, en los lugares, en los silencios, y en las palabras, es una forma de vivir plácidamente al borde de un precipicio, una forma autodestructiva de proseguir este camino, es la granada que llevamos en la boca y quitamos el seguro…

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