
Se muestran algoritmos ilegibles, las cifras que notifican las horas en que no se han visto las caras.
Cuando la culpa atañe y diezma la conciencia es difícil volver diría ella…
La ligereza del haber hecho bien las cosas remonta viejas lecturas de Milan Kundera y su “insoportable levedad del ser”.
Se suman las caricias y se multiplican por los sentimientos aflorados, se dividen por las mentiras recibidas y finalmente se resta la operación con el engaño para terminar con un “0” después del signo igual.
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