
Se desangra el cielo bogotano, estos días de invierno se han puesto más grises, mas toscos, mas parcos, la inercia es una constante en las actividades de todos los individuos y las calles parecen un campo de entrenamiento militar, por que las personas esquivan, charcos, carros, personas, recuerdos, trancones, ladrones y muchas, muchas, muchísimas gotas. Es un “november rain” diría Axel rose de guns & roses, donde la lluvia le demuestra su poder natural a la arrogante ciudad llena de arrogantes mandatarios, elegidos por arrogantes ciudadanos en función de su arrogante derecho de elegir al que mas mentiras dice. No veo mucha televisión por que siento que puedo correr el riesgo de amputarme la imaginación, es una forma de decir “hey nena (capitalismo compulsivo),no soy tan fácil”, veo la realidad desde la calidez de mi casa y me imagino los techos de cartón y las “urbanizaciones” de las canteras periféricas de Bogotá, me imagino y pienso en la sensación de humedad que daña las cosas, destierra y cala el alma de los que la padecen. Quiero que no llueva mas, quiero días de sol, quiero que el sol suba al cielo y oro a dios por que la situación de las personas cambie, no quiero sol por placer propio (aunque me encanta), si no por compasión natural, tan natural como la lluvia misma que arrecia en las calles.
No veo televisión por que me parte el alma ver familias como la mía, bajo el yugo de la inclemente lluvia, solo queda la sensación en mi ,el animo de ayudar lo máximo que mi capacidad de en pro de situaciones tan adversas como esta y que ameritan toda la solidaridad de la que se disponga.
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