miércoles, 1 de diciembre de 2010

PAMBELE RULES


Yo describo mis alucinaciones como retratos fieles de mi propia verdad, considero que la libertad que puedo tener en esta habitación espacial limitada por mi cráneo y las demás viseras encefálicas que me serpentean y en la cual habitan millones de perversiones que suben , bajan, expanden y contraen de manera constante, desordenada y estridente perversiones o ideales como visualizaciones de jardines llenos de margaritas, tulipanes, dodos rosados, ballenas que hacen el escorpión, tiburones que usan hilo dental y hasta cosas felices.
Tal vez y desde hace un tiempo he encontrado en el hábito de escribir la forma de exorcizar de manera individual y sana los demonios que a veces me agolpan y de manera omisiva me tientan para mandar por el caño cada cosa que me agobia y por ende me hace mal.
Escribir me hace expresarle al mundo en el que habito toda mi felicidad y mi rabia, todos mis sueños y fracasos, mis rodillas operadas por jugar tenis y mis dotes redactores…
Escribir me hace libre en un mundo alienado y simple, en el cual el brillo material vale mas que la brillantez lúdica e intelectual, donde como te ves es mejor que como eres, donde lo que tienes te abre las puertas de las vitrinas donde te sientes que nada vales, un mundo que se fue por el barranco el día que un te quiero se cambio por el molesto y ponzoñoso ruido del móvil y donde las manifestaciones de afecto pueden ser maquinadas y producidas en serie.
No escribo para parecer interesante, o para ser diferente (de hecho por naturaleza lo soy) , escribo por que es una forma sana de enfrentarme a mi realidad sin protectores y con solo gasas en las manos, un combate placentero donde no hay reglas y donde si quieres `puedes pegar debajo del cinturón…

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