martes, 25 de enero de 2011

PUNTOS SUSPENSIVOS


Las expresiones gramaticales no son mi punto fuerte, aunque aprecio sin duda alguna los dotes ortográficos y exegéticos de ciertas personas y de su majestad Microsoft Office (sonrisa), hay muchos signos gramaticales que me gustan, como por ejemplo el “?” celebre con Jim Carey en la película “Batman Forever”, LA “!” que denota energía, gritos y cosas que me encantan (gritar en la calle y en todo lado es un hobbie de lo mejor), el como que si, como que no del “;”,y la reverencia intelectual que ofrecen las comillas al poder ser una herramienta para presentar a terceros las cosas, palabras o frases que son relevantes a un tema o nos impacta al repasar los ojos sobre ellas. También me gustan los paréntesis por ser esos espacios indeterminables de tiempos y sensaciones, donde paras un segundo o si se te antoja una eternidad.
Los únicos que no me agradan o me terminan de convencer son los puntos suspensivos.
Son tres vertebras de una estructura, eterna e insípida, de un silencio que hace vibrar vidrios, mover montañas y poner la piel de gallina a Mike Tyson. Son tres mosqueteros malhumorados que decidieron tomar el toro por los cuernos y robarle al punto final su protagonismo y quedar en las historias inconclusas de la mañana, las efímeras medias nueves de la tarde y en el misticismo de la noche. Son los tres cerditos del cuento de un celebre anónimo que esperan al lobo con pistolas empuñadas para que por cada bocanada de aire se desplieguen miles de impactos de bala sobre el solitario animal. Son tres islas, cada una con un dictador soberbio en el mando y que en común pueden colapsar hasta al mas grande de los continentes. Son una extremidad de la lectura que deja al lector con la obligación de que la historia no pare en ningún punto, sino que prosiga con ella hasta el final añadiéndole muchísimos puntos rebeldes más…

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