
El valor real de las cosas no es siempre lo que uno cree, constantemente nos envolvemos en nebulosas en las que pensamos que la magnificencia y control total de los acontecimientos que nos rodean. Creemos que las personas valen “mas” entre mas papeles de colores con un rostro de gente en su mayoría difunta posea, papeles que son denominados con el nombre de billetes y dependiendo de la cantidad que halles en tus bolsillos o tengas en una casa de vidrios grandes e insulsas risas (determinada como banco, otro tipo de esclavizadores y explotadores que tienen la sutileza de cambiar las cadenas de hierro por otras mas fuertes llamadas intereses, remate o embargo), determinas tu entorno desde una perspectiva material donde no vale el sabor del helado ni la calidad del mismo si no el lugar donde lo comas, donde las cosas que brillan ante los ojos valen mas que las que prevalecen atesoradas en cada interior individual de si mismos.
La mecánica de las cosas esta pre-diseñada para que subsistan estas formas de clasificación de los seres humanos desde el habitante de calle, el reciclador, el obrero, el trabajador promedio, el independiente, el asalariado, el mercader, el comerciante, el de clase media, el hacendoso y finalmente en la cúspide el que se sustenta en el yugo mayor o menor de todos los anteriores y que pone el asta de la bandera en la punta. Negar esta realidad seria un grave error, ya que es algo que fácilmente esta palpable a nuestros sentidos y por más que deseemos prevalece lo material a lo espiritual con este esquema y con trabajo y esfuerzo ganarnos las cosas que nos suministran placer y beneficio sea en gran o menor medida, lo que pienso es que no hay que cerciorase de esto primero antes de poder conocer y establecer vínculos con personas, situaciones o cosas solo porque sea de prioridad el estatus social, económico, político o religioso de determinada persona o comunidad.
Contribuir a una sociedad mejor, es empalmarse con los congéneres que tenemos alrededor y sacar de ellos el mejor provecho para desarrollarnos de manera plena en los diferentes ámbitos que nuestra vida eso nos determine y nos permita direccionar. Pensar que alguien es mejor o peor por lo que se tiene, o por lo que se carece crea brechas que a la larga derivan en miles de conflictos tanto interpersonales como entre pueblos y de estos se atañen las grandes infamias y tragedias de la sociedad porque por un lado están los opresores intentando ganar mas y por el otro la revolución del oprimido que intenta a la fuerza invertir las cargas cargas que en polos opuestos y bajo la conexión errónea nos podrían volar los sesos a mas de uno.
. Lo que propongo no es pensar en una utopía en la que no necesitamos estar en contacto
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