Se van formando burbujas de colores por el firmamento y las
cargas propias de una existencia sin rumbo ni fin, se van aligerando con cada
paso que se toma en la marcha. Los problemas matutinos se van dilucidando en
medio de faroles tenues y vallenatos que rememoran los viajes que de niño hacia
a la finca materna, donde la inocencia era el único pasaporte valido, para
poder disfrutar de un juego de futbol con los primos y nadar a la orilla de las
quebradas.
La vida no es una fabula solitaria y esos instantes de
ermitaño, se cambian por trayectos llenos de sueños y una mano apretando las
ganas de querer ir al infinito o mas allá. Un sueño inmerso en oasis clavados
en desiertos peruanos, que hoy se materializa por la buena voluntad de un santo
nuevo que esta estrenando milagros y que hoy pone en mis días un ápice de felicidad, entre mis
divagaciones dispersas. Un momento de bienaventuranza en medio de una semana
santa llena de escapismo, hamburguesas caseras y besos en cantidades
industriales.
Hay algo diferente en el ambiente. Un nuevo murmullo que se
levanta desde la penumbra para enseñarme que todo puede estar mejor. Que los cuadros
grises no siempre son tan bonitos e inquietantes, y que vale la pena seguir,
soñar y darse oportunidades sin casco, coderas y rodilleras de protección. Es una
nueva sensación. Algo así como cuando de niño corría detrás de burbujas de jabón,
para hacerlas explotar sin saber el porque, ni interesarme en el como.
Un buen pronostico del clima dentro de la vida paranoica de
un existencialista, que escribe por lo
general en medio de vendavales y que hoy lo hace con el sol en todo su
esplendor. Un buen síntoma que se siente y se exterioriza en letras arial doce,
así no le importe a nadie. Una reflexión mas, mientras entre versos,
bibliotecas y palabras se va dando una batalla más, que saliendo enfurecido
desde mí trinchera me dispongo a luchar. Se avecina el amor.
Cautela, al sumergirte en las aguas del amor;cuidado con las fuertes corrientes que nos arrastran aproximandonos al fondo de desconocidas aguas y pasiones.
ResponderBorrartal vez... pero ser un cobarde nunca ha estado en mi repertorio! :)
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