sábado, 16 de diciembre de 2017
LA PELOTA NO SE MANCHA
Bogotá y su gente representan una gran historia arraigada a lo que es y lo que fundamenta un país como Colombia. Muchísimas historias, narraciones, anécdotas, datos curiosos y componentes sociales, que se han condensado en una capital fundada en 1538, centro de las actividades políticas y sociales más importantes del país y cuna de la mayoría de personas, recuerdos, lugares, amores, tristezas, alegrías y cosas vividas en mis 32 años de vida.
Bogotá es una ciudad multicultural de puertas abiertas, en la que conviven e interactúan todas las riquezas étnicas, sociales y culturales que un país tan diverso y basto como el nuestro puede tener. Es por esto que es el resumen etnográfico del país. Podemos encontrar pujantes paisas, amables huilenses, alegres costeños, pastusos super pilos (en mi experiencia profesional y personal son de las personas más inteligentes que he podido conocer), boyacenses trabajadores, santandereanos luchadores, sonrientes sanandresanos y atentos caleños. Como podemos ver, una mezcla regional que gravita en una interacción social constante en una dinámica increíble que suma en conjunto cuando se hacen las cosas bien y restan cuando la gente llega a esta ciudad de todos y de nadie a hacer el mal. Todos de una u otra forma sumamos o restamos. Soy bogotano, con dos influencias muy fuertes: mi familia y SANTA FE.
La primera vez que me puse la camiseta de SANTA FE fue algo así como a los siete años. Recuerdo que fue un obsequio de mi tío Néstor y también recuerdo que me quedaba muy grande. Tanto que las mangas me alcanzaban a cubrir casi la mitad de mis infantiles manos. Intuyo y creo estar casi seguro, que fue amor a primera vista, que se reafirmó con una visita posterior al estadio (no recuerdo el rival), en el cual, me sentía aún más pequeño de lo que era en ese mar de graderías. En el que, al fondo, en algo verde, jugaba el expreso. Se veían tan pequeños los jugadores que solo me percate del gol (el primero que celebre), cuando mi tío y mi papá entre abrazos y vivas, me decían: “lo viste?, lo viste?, GOL DE SANTA FE!!!”.
Después de esa anécdota de infancia, opte por inclinarme aún más por mi equipo y entre mis caprichos dominicales, siempre estuvo acompañar esporádicamente a mi tío a su trabajo de cada domingo (mi tío fue locutor de una emisora de salsa que se llamó “Radio K”, la cual presentaba una crónica dominical, cada vez que estaban los equipos capitalinos jugaban de local). Era un niño que ya tenía varios ídolos deportivos en la cabeza y que iba de la mano de su familia a ver futbol. En paz. Donde la deliciosa comida criolla del "palacio del colesterol", lideraba las opciones gastronómicas del domingo.Allí he conocido personas espectaculares con las que he vivido viajes, alegrías, fiestas, momentos dentro y fuera de la cancha de los cuales me siento más que orgulloso y por los cuales también sustento que este sentimiento hacia el futbol va ligado a infinidad de alegrías sutiles, personas, momentos, lugares y recorridos increíbles. El futbol es una parte muy bonita de vivir. Es vida.
Todo esto se magnificaba sobre todo cuando el "Derby" capitalino se vislumbraba. Millonarios, el eterno rival de patio, era el objetivo de cada temporada, porque en esos momentos la sequía de títulos era basta (duramos 37 años sin ser campeón), y ese logro (aunque irrisorio), era un bálsamo para nosotros los hinchas cardenales y determinaba el estado de ánimo y el ambiente laboral del trabajo en la siguiente semana. Entrar a discutir quien es mejor me parece una discusión baldía y que no tiene sentido, entendiendo que en el contexto deportivo perder y ganar o empatar son simples variables que dependiendo muchos factores se dan y que a favor del espíritu deportivo se deben respetar y sobre todo aceptar en paz.
Hoy, por primera vez en la historia los dos equipos capitalinos de la hermosa ciudad de Bogotá se encuentran en una final del futbol profesional colombiano, agregando un tinte a la historia de cada uno de estos clubes, que sin duda tienen en su gente su mayor capital. Hoy por primera vez en la historia el enfrentamiento deportivo tiene por objetivo consagrar a uno de los dos como el mejor del torneo y una anhelada estrella. Hoy por primera vez en la historia los bogotanos y no bogotanos hinchas de MILLONARIOS Y SANTA FE tenemos la oportunidad de tener una vitrina desde la cual podemos entregar un mensaje de tolerancia, respeto y espíritu deportivo a la sociedad. Hoy por primera vez en la historia tenemos la oportunidad de decirle a los violentos que podemos aceptar que alguien piense, sienta y se identifique de manera diferente. Hoy por primera vez en la historia tenemos la oportunidad de ofrecer a nuestros hijos y las generaciones venideras un mensaje contundente de reconciliación y de futbol en paz. Hoy por primera vez en la historia todos los ojos están puestos en el coloso de la 53 y solo de nuestra capacidad de convivir depende que esta fiesta sea en paz y que ninguna familia lamente que el futbol le haya quitado a alguien sin duda muy valioso.
Nuestro país lleva más de 200 años en una violencia injustificada que nos tiene en el abismo de la precariedad y es en estas oportunidades, que la historia les permite a los pueblos reivindicarse y cambiar esa mentalidad pobre que nos tiene abocados a una violencia interminable, donde al que piense diferente se le ataca y al que no comulgue con mis creencias lo irrespeto. A nuestra generación le toco ponerse la 10 y vivir el futbol en paz, a nuestra generación le toco el partido más importante que se haya jugado en Bogotá, ahora solo depende que sea un recuerdo lleno de alegrías y cosas bonitas (como el doble arcoíris del partido de ida). A nosotros nos atañe la responsabilidad de demostrar que, al ser la generación más educada del país, podemos dar ejemplos de paz convivencia. Porque como dijo Maradona: "la pelota no se mancha".
¡QUE GANE EL MEJOR!
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)



No hay comentarios.:
Publicar un comentario