
Las sustantivas e inverosímiles apreciaciones que se hacen en momentos en el que el alma esta enamorada a veces rayan y subyacen en el desequilibrante y peligroso sendero del irraciocinio.Cuando se está enamorado todo tipo de lógica perece, el pensamiento ya no vive en función de sus propias necesidades conceptuales, sino que se vuelve el dulce sirviente de un ente anexo, un individuo distinto a él camuflado en un sentimiento llamado amor.
Estar enamorado de alguien no es malo, por el contrario, es una sensación fructífera, que llena de colores los días, que genera una sensación de goce pleno, que en su momento hace aflorar lo mejor década uno como ser humano y expande las ganas de vivir. Lo malo no está en esto, el amor de por si es un sentimiento bello y lleno de atributos que tienden a complementar la vida de los que se atañen a el, lo malo es que nuestra concepción natural de querer mantener todo como queremos verlo nos jode, pensamos que las mismas mariposas que sentimos en la primera cita seguirán intactas , y no, el mundo gira, las cosas cambian, los osos polares y los sentimientos se extinguen, las relaciones son como los fuegos artificiales, empiezan con un gran preámbulo, se encienden de manera rápida e indeterminada, lo hacen volar a uno por los aires llenándolo de vértigo hasta casi tocar las estrellas para finalizar explotando de dicha llenando todo el firmamento de colores excéntricos y miles de rayos de luz, todo esto para terminar difuminándose lentamente en el espacio hasta convertirse en una nube de humo toxico que no tiene nada en común con la belleza que hasta hace un momento fue…
El amor caduca, las sorpresas cesan, la monotonía erradica y suplanta a las cosas espontaneas, los detalles disminuyen, el sexo es el mismo, los olores ya no cautivan, la palabras se predicen, los cuerpos ya han sido explorados, las caras ya están en la memoria con sus mil y un gestos y todos los peinados en el disco duro. La dependencia en todos los casos es el nudo que hace que todos sigan ligados y la costumbre la cuerda que los ata.
Habrá quienes refuten todo lo anteriormente expuesto y crean en los amores eternos, es respetable, la literatura enuncia cientos, miles de ejemplos de amores que pasaron a la eternidad, se podría traer a colación el ejemplo de romeo y Julieta, enamorados que por designios del odio de sus familias (los Montesco y los Capuleto), no tuvieron mas remedio que acudir a la muerte para trascender a la eternidad, y si , según Shakespeare lo hicieron, pero en lo más álgido de de su amor , pero la historia de esta tragedia dramatúrgica sería distinta con un romeo calvo y viejo, una Julieta obesa y llena de hijos en un hogar funcional o disfuncional, luego del tedio y/o costumbre que genera el tiempo.
El amor caduca y duele aceptarlo, se llora, se bebe, se escribe , y hasta hay gente que se mata porque entender esto no es fácil, y si, hay aun gente que cree en el amor eterno, y lo respeto, mas no lo comparto, por ello tengo dos teorías de la gente que plantea esto: o son personas de procesos lentos y dilatan lo que inevitablemente no tiene remedio o son unos completos profesionales en el arte de mentir , que hasta terminan creyéndose lo que falsamente pregonan.
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